jueves 10 de marzo de 2011

Daniel Maza, de feria

“Los quiero grabar para regalárselos a los amigos, a alguna gente, por lo menos pasamos por la vida y dejamos este disco”, recordó el cantante y bajista Daniel Maza que le dijo al pianista Abel Rogantini cuando lo invitó a participar en el ya lejano 2003 de Música destilada, el primer trabajo como solista de este músico que supo y sabe acompañar a artistas de primera línea.

Daniel Maza que suele visitar La Plata seguido de la mano de Contr3bajos, desembarca esta noche en Ciudad Vieja para compartir las canciones de su último CD De Feria, y lo hace con “las mejores expectativas, porque este es un disco que está bueno. Siempre que hemos estado tocando ahí tuvimos buena afluencia de público y creo que vamos a andar bien, el grupo viene bien, el disco me gusta mucho y espero que le guste a la gente”. Para la ocasión llegará en formato trío y acompañado de Chungo Roy en piano y con Fabián “Sapo” Miodownik en batería.
De feria es un trabajo discográfico cruzado por los ritmos africanos. ¿Cuánto tienen que ver en su vida? “La música negra en general es como lo primordial para mí, es lo que me sale más natural. De hecho habrás visto que el estilo que hago siempre es que no hay estilo. Puede aparecer un bolero, puede aparecer una cosa latin, un candombe, un samba de Brasil, alguna cosa con aire peruano, alguna chacarera. En realidad me gusta muchísimo toda la música rítmica”.
El disco de doce canciones, algunas instrumentales otras no, cuenta con una invitada muy especial: María Suárez Pereira, la madre de Masa y a decir de él: “una cantante doméstica”. ¿Le costó mucho convencerla? “Ella canta muy bien, pero siempre ha cantado en la casa por eso le digo que es doméstica. Todas las fiestas, desde que tengo uso de razón, que ha cantado en casa y bien. Y esta vez le dije: ‘¿mamá querés cantar en mi último disco un bolerito conmigo, como si estuviéramos en la cocina?’, ‘Sí, cómo que no’, me respondió. Entonces le dije: ‘te busco un tema para cantar’ y me respondió: ‘No, yo quiero cantar: Si la vida me diera de nuevo, la oportunidad’. ‘Pero ese bolero es medio de bajón’, le comenté y me dijo: ‘No, yo quiero cantar ese o no canto nada’. Estábamos grabando en el estudio, la fueron a buscar y apareció toda producida como si fuera para el show e hizo una toma sola. Lo que quedó grabado es una primera toma. Y después lo presentamos primero en Vinilo y después en La Trastienda y ella estuvo en las dos. Después de la presentación de La Trastienda hablábamos que nos íbamos de gira y ella me llamó aparte: ‘¿Yo también tengo que ir?’, ‘No, mami, es un laburo y te vas a querer matar’. La verdad que no me costó convencerla para nada. Fue todo muy rapidito. ‘¿Querés?’, ‘Sí’, ‘vamos al estudio’.
Seguramente el paso de la cocina al estudio fue natural para la madre del músico, espontáneo, un juego. Porque al fin y al cabo así debería ser siempre la música, ¿no? “Totalmente, sabés que coincido con vos plenamente. La música es así, se pone seria en el momento en que la tenés que prepararla para la gente. Ayer hablaba con un muchacho que me estaba haciendo una nota y me preguntó: 'qué es tocar con los Fattoruso' y es como estar en las ligas mayores porque tenés que tocar bien para la música y porque ellos te están escuchando, súper exigentes, entonces en ese punto sí tiene que ser seria, no es como una joda. Pero en realidad, la música es pasarla bien, divertirse y tratar de hacer divertir a la gente”.
Además, cuando el músico se divierte sobre el escenario la gente se enciende automáticamente. “Se nota. Las otras veces hemos estado tocando con el trío en Buenos Aires y una de las cosas que pasaba, era que cuando terminamos de tocar y la gente se acercaba a que le firmara el disco decían: ‘me encantó, que bueno, pero aparte me encanta cómo ustedes se divierten arriba del escenario y eso se nota’. A veces nos pasa cuando tenés que acompañar a un cantante y es un trabajo. En este caso es divertido y la gente se da cuenta”.
Música destilada fue el primer trabajo en solitario de Daniel Masa y nació como un juego, con la intención de dejar un registro para “regalárselos a los amigos y se vendieron como 7 mil discos”, remarca el bajista. “7 mil amigos”, acota el periodista, a lo que Masa remata con mucho humor: “Sí, siete mil amigos y mataría algún día se junten todos así hacemos un Gran Rex”.
Pero, ¿ todo es música en la vida de un músico? ¿Cuándo llega a su casa se relaja viendo una película o poniendo un buen disco? “Soy bastante ambiguo con eso pero siempre me tira más para el lado de la música, además tengo a mi hijo Mateo que tiene seis años y que vive escuchando música. Él tiene su guitarra y su batería y de repente me dice: 'papi, vamos a ensayar un poco' y nos metemos en mi cuartito y podemos llegar a pasar dos o tres horas tocando. Y nos grabamos, nos escuchamos. Creo que la música es lo que más me gusta”. Debe ser bastante intenso compartir un momento como ese con el hijo: “Es increíble, aparte tengo tres hijos grandes pero puedo decir que ellos vivieron la parte no muy linda de la música, que fue el principio, cuando empezábamos y de repente pasábamos momentos con bastantes necesidades, y me parece que asociaron eso con la música. No quieren saber nada ninguno de los tres con la música, pero no porque no puedan sino porque no quieren. Mateo nació en otra situación y lo está viviendo de otra forma. Está todo el tiempo rodeado con la música”.